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Ed Stafford: el explorador que desafió el dolor en ‘Rituales del mundo’

Ed Stafford: el explorador que desafió el dolor en ‘Rituales del mundo’

Cuando Ed Stafford se colocó unos guantes repletos de hormigas bala frente a las cámaras de Discovery Channel, su mente no estaba en la audiencia. Estaba concentrado en sobrevivir las siguientes 16 horas de tormento.

El aventurero británico, reconocido mundialmente por ser el primero en recorrer a pie todo el río Amazonas —proeza que le otorgó un récord Guinness—, acaba de lanzar Ed Stafford’s Rites of Passage (Rituales del mundo) en HBO Max. Se trata de una serie de seis episodios de 60 minutos cada uno, en la que se sometió a algunos de los rituales de iniciación más extremos del planeta.

En una entrevista exclusiva con Infobae Perú, Stafford reflexionó sobre lo que estas ceremonias le enseñaron a sus 50 años: que la autosuficiencia que ha cultivado durante décadas de aventuras en solitario no es más que una forma sofisticada de inmadurez.

De la supervivencia individual al aprendizaje colectivo

Ed Stafford llegó a los ritos de iniciación pensando que pondrían a prueba su resistencia, pero descubrió que el verdadero aprendizaje estaba en abandonar el egoísmo y aceptar el valor de la comunidad. (Difusión)

La premisa de Rites of Passage parece sencilla: un explorador experimentado se somete a ceremonias de iniciación en África, América Latina y el este de Asia. Sin embargo, Stafford admite que llegó al proyecto con ideas equivocadas. “Entré pensando que iba a ser una serie de espectáculos que pondrían a prueba mi coraje y valentía”, confesó a Infobae Perú. “No me había dado cuenta del todo del significado subyacente de los ritos de iniciación”.

Lo que descubrió al sumergirse en esas tradiciones desbarató sus propias creencias. “Uno pensaría que estereotípicamente se trataría de jóvenes golpeándose el pecho, demostrando su fuerza, tratando de demostrar su dureza”, señaló. “Y sin embargo me di cuenta de que no se trataba de eso en absoluto. Cuanto más profundizaba, más me daba cuenta de que se trataba de despedirse del egoísmo de la juventud y abrazar el aspecto comunitario y las responsabilidades de ser adulto”.

El episodio más revelador ocurrió en Brasil, con la tribu Santare Mohe. La ceremonia consiste en introducir las manos en guantes cargados de hormigas bala —conocidas en Perú como isuzas—, insectos cuya picadura los propios participantes de la serie describieron como la más dolorosa que puede experimentar un ser humano. Stafford la vivió junto a Isao, un niño de 12 años que llevaba dos años esperando el permiso de su madre para participar. “En una escala del uno al diez, eso ahora es un nuevo diez, y nada en mi vida antes de eso supera un cuatro tal vez”, dijo Stafford. “Fue como si redefiniera el dolor para mí”.

Pero el dolor no fue la lección principal. Cuatro horas después de comenzar la ceremonia, con los ojos llenos de lágrimas, fue la generosidad de la familia que lo alojaba lo que lo quebró emocionalmente. Una mujer de la comunidad le dijo algo que ninguna expedición en solitario le había enseñado: “Mira, Ed, déjate llorar”. Y él lo hizo. “Mi lección fue que no tienes que hacerlo todo solo”, admitió. “He construido toda una carrera demostrando lo independiente, fuerte, dura y valiente que soy. Y ella simplemente decía: ‘En realidad, la vida no es tan difícil. Hay gente a tu alrededor. Está bien depender de otras personas’”.

Epifanías inesperadas en tres continentes

Los desafíos en China y Etiopía llevaron a Ed Stafford a enfrentar algo más difícil que el esfuerzo físico: renunciar al control, aceptar el fracaso y exponerse a situaciones que lo hicieron sentir vulnerable. (Difusión)

La serie lo llevó también al Templo Shaolin en China, donde aprendió kung fu junto a jóvenes de 18 años capaces de ejecutar volteretas y saltos mortales con una naturalidad que él, a sus 50 años, ya no podía igualar. El maestro que lo instruía ni siquiera recordaba su nombre y aplaudía para llamar su atención, lo que lo irritaba profundamente. Con el tiempo, esa irritación se convirtió en otra epifanía. “Me di cuenta de que era un problema que tenía y del que necesitaba desprenderme”, explicó. “En un mundo donde había pensado que necesitaba desesperadamente tener el control, cuando otras personas aparentemente intentaban controlarme me enfadaba”.

En Etiopía, corrió sobre el lomo de toros. Tampoco lo hizo bien. Y eso, dijo, fue exactamente el punto. “¿Realmente importa si no he atropellado a los toros al final del programa? No, en realidad no. Nadie va a morir”. Para Stafford, la verdadera responsabilidad del programa era otra: “Hacer justicia a la gente con la que hemos trabajado”. Consideró que sería un fracaso que Discovery Channel invirtiera en producir un episodio y que lo que apareciera en pantalla no reflejara con fidelidad a esa comunidad, su cultura y la manera en que forma a sus jóvenes.

Consultado sobre cuál fue el desafío más difícil —no el físico, sino el emocional—, Stafford fue directo: “La vulnerabilidad. Ese espacio de exponerse, arriesgarse al fracaso o a la humillación, es mucho más difícil que las pruebas convencionales de resistencia o fuerza. Y también es mucho más valioso”.

Perú, Brasil y una deuda pendiente con la madurez global

Ed Stafford recordó su travesía por la Amazonía peruana y explicó cómo el miedo de algunas comunidades contrastó con la bienvenida que recibió en Brasil, una experiencia que marcó su visión del viaje. (Difusión)

Durante la entrevista con Infobae Perú, Stafford recordó su paso por el país durante la caminata del Amazonas, entre 2008 y 2010. Fue honesto, aunque pidió disculpas por serlo. En aquella época, muchas comunidades de la selva peruana vivían bajo el peso de décadas de violencia —Sendero Luminoso, narcotráfico— y su llegada generaba terror. “Algunas mujeres gritaban y agarraban a sus hijos y huían de mí”, relató. Mencionó la figura del pelacara, un ser mítico en el que algunos pobladores creían: un extranjero que robaba niños y adultos para quedarse con partes de sus cuerpos. “No creo que exista tal cosa, pero ellos sí lo creían”.

Al cruzar la frontera hacia Brasil, el contraste fue total. Las comunidades indígenas brasileñas lo recibieron con platos de comida y ofertas de alojamiento. “Después de meses y meses de tener miedo de entrar en comunidades, era tan hermoso que en Brasil me recibieran tan bien”, dijo. Aclaró que ese cariño especial por Brasil no implica indiferencia hacia Perú. “No es que no ame a Perú y a los peruanos”, subrayó. Y ante Infobae Perú agregó: “He vuelto a Perú muchas veces”, atribuyendo las dificultades de aquella expedición al abandono histórico del Estado hacia las tribus amazónicas.

La conversación cerró con una pregunta sobre si el mundo moderno ha perdido algo al carecer de rituales que marquen el paso a la adultez. Stafford respondió sin rodeos: “Sí, definitivamente”. Y fue más lejos. “Basta con observar la inmadurez de algunos líderes a nivel mundial. Si parte de nuestra educación se centrara en cómo madurar y convertirse en un hombre responsable con valores que hace lo correcto en un entorno comunitario, entonces no se tomarían esas decisiones”.

Para el explorador, las escuelas enseñan matemáticas e idiomas, pero no a ser una buena persona. “Lo principal en todos estos ritos de iniciación era dejar atrás ese egoísmo de la juventud y convertirse en una persona decente. Hacer lo correcto, asumir la responsabilidad, y no hacerlo por uno mismo, sino por todos”. Por último, recordó que Ed Stafford’s Rites of Passage ya está disponible en Discovery Channel.

Fuente: Infobae