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Contra el terrorismo

Contra el terrorismo

Aunque la calificación de terrorista muchas veces les cabe a estados u organizaciones que no caen bien a las grandes potencias, convengamos en que un acto de terrorismo es toda acción ejecutada para sembrar el miedo en las poblaciones, sin importar que las víctimas sean civiles, niños o personas inocentes, generalmente mediante ataques armados, explosivos, bombas incendiarias o gases tóxicos.

Esas acciones terroristas son motivadas por ideologías que promueven discursos de odio, y pese a la condena internacional, que casi siempre queda en declaraciones de prensa, los supervivientes luchan para que se escuchen sus voces, se apoyen sus necesidades y se respeten sus derechos, aunque a menudo se sienten olvidadas y abandonadas cuando desaparece el interés mediático.

Otros han sembrado muerte y destrucción sin miramientos, de ahí que la Asamblea General de la ONU estableció el 21 de agosto como el Día Internacional de Conmemoración y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo, que este año tiene como lema “Unidos por la esperanza: acción colectiva en favor de las víctimas del terrorismo”.

La estrategia global de la ONU contra el terrorismo fomenta la solidaridad con las víctimas, el desarrollo de capacidades, el establecimiento de redes y el apoyo a la sociedad civil, en particular para con las asociaciones de afectados por el terrorismo.

En este tiempo de redes sociales, cuando los mensajes de odio corren a velocidad infinitesimal, debemos cuidarnos. En principio hay que desconfiar de cierto tipo de reivindicaciones que fomentan la violencia, hay que observar de dónde vienen esos mensajes, a quién benefician, y nunca difundir nada que implique acciones violentas ni fomente la “mano dura” contra cualquier tipo de situación o de problema.

La mejor manera de no caer en esos ganchos es fomentar el debate de ideas, no aceptar jamás ningún planteo extremo basado en el odio o que fomente la eliminación total de un grupo o comunidad con la que estemos en desacuerdo.

El odio es muy fácil de sembrar, la historia lo demuestra y solo basta con informarse un poco antes de actuar o de apoyar posturas extremas, por muy razonables que parezcan.

Discutir con respeto, aceptar diferencias y disidencias, es el principio de la coexistencia pacífica y la mejor manera de combatir el terrorismo en todas sus formas.