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Continúan las labores de rescate; fallecidos: 2,595

Continúan las labores de rescate; fallecidos: 2,595

Caracas. En las calles solitarias y en ruinas de La Guaira, el epicentro de la devastación del doble terremoto del pasado miércoles en Venezuela, continúan las labores de rescate y desescombro. El número de fallecidos por los terremotos asciende a al menos 2,595, mientras que la cantidad de heridos es de 12,400.

Los equipos de rescatistas internacionales seguían con las operaciones de salvamento después de que el rescate del venezolano Hernán Gil en la mañana llenara de esperanza a los afectados a pesar de que las probabilidades de sacar a alguien más con vida disminuyen a medida que pasan las horas.

El vigilante, de 43 años, fue rescatado tras ocho días bajo los escombros de un edificio después de un dispositivo de más de 72 horas en el que participaron más de 100 rescatistas internacionales en la costera urbanización de Playa del Mar.

Los 3,000 rescatistas internacionales desplegados y coordinados por la ONU han conseguido salvar a 13 personas con vida en la semana de operaciones sobre el terreno tras los terremotos que han dejado al menos 2,295 fallecidos y en 11,267 heridos, según el último balance oficial.

En las fachadas de las casas derruidas a lo largo del estado de La Guaira se pueden leer frases pintadas con mensajes como: “Estamos vivos”, “Familia completa” o “Estamos en Caracas”, mientras las autoridades han dejado marcas en los edificios y casas para señalar si son habitables o no.

Después de ocho días, el comerciante Joel Sojo Sánchez, 57 años, se encontraba hoy en una plaza de La Guaira esperando donativos de particulares para llevar a las comunidades más alejadas del estado que sufrieron menos afectaciones, pero que también necesitan alimentos e insumos.

La destrucción de muchas de las vías hace muy complicado el acceso a algunas poblaciones.

“Necesitamos ayuda más allá de Tanaguarena, Quebrada Seca, Osma, Oritapo, Todasana. En esa comunidad en sí no afectaron, pero la gente está como desesperada pidiendo ayuda porque no hay alimentación”, indicó.

“Gracias a Dios, a la ayuda internacional que nos han metido la mano y a (al presidente Nayib) Bukele. Ese tenemos que sea una estatua aquí en Venezuela cuando sea la nueva recuperación del estado de La Guaira porque La Guaira es un desastre (..) no vimos recurso del Gobierno”, dijo.

Miles de personas siguen acampando a la intemperie y otras cocinan en la calle frente a sus casas dañadas mientras sigue llegando la ayuda ciudadana, especialmente ropa, que se acumula en montones sobre el suelo.

La ONU en acción

Las agencias de la ONU han puesto en marcha tres refugios en La Guaira para miles de personas, que según dijo hoy a EFE una portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), permanecerán en funcionamiento en una primera fase durante un mes, pero depende de cómo trascurra la situación.

El Gobierno de Venezuela ha cifrado en 12,841 las personas que han perdido su vivienda y la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, prometió el lunes que antes de que finalice el año habrá nuevas viviendas para aquellos que hayan perdido sus hogares.

Por su parte, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) cifró en cerca de 16,000 las personas que han debido buscar un lugar alternativo para vivir, y este martes dijo que no todas lo han conseguido y deben permanecer en las calles.

Venezolanos claman por maquinarias

Adriana Sierra, de 21 años, busca a su madre Yaneitsy Silva, de 41, sepultada bajo los restos de un edificio derrumbado por los dos terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio. Una semana más tarde, clama por maquinaria que ayude a extraerla.

“Necesitamos que manden maquinarias para que nos ayuden a quitar las losas y los escombros. Así se le hace a uno más fácil buscar a su familiar. En estos momentos me siento devastada: es mi mamá, era lo único que yo tenía en la vida”, dice frente a un edificio de interés social derrumbado en Caraballeda.

“Aquí cada quien busca a su familiar. Yo estoy desde el día uno y nadie me ayuda, solo los muchachos aquí presentes (amigos y vecinos)”, se lamenta.

En otro conjunto de viviendas de interés social, en el sector de Tanaguarena, Joan Manuel Lucena, espera sacar de los escombros a su suegra Aimmé, de 59 años.

“Necesitamos maquinaria más fuerte para levantar unas losas. Vienen gentes gubernamentales, ven y se van. Vinieron rescatistas de Estados Unidos, los españoles y los topos de México. Todos dijeron que no había vida aquí”, señala. “Pero de aquí no nos vamos a mover, así que los sacamos vivos o muertos”.