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Consenso como interlocutor válido

Consenso como interlocutor válido

Es momento de reiterar que si de algo podemos ufanarnos los dominicanos es de la capacidad para dialogar y anteponer el siempre necesario consenso por encima de intereses distintos o de sectores particulares. El compromiso general ha sido con los valores democráticos y de que se preserve el ambiente de paz y de institucionalidad que nos caracteriza.

La reiteración importa no necesariamente porque esa capacidad para dialogar esté por sucumbir, pero deja un mal sabor el manejo legislativo a proyectos claves como las reformas laboral y policial, el nuevo código penal y la ley de residuos sólidos, porque olvidan o dejan atrás consensos previamente logrados.

Inclusive, hasta la propia manera de intervención del Poder Ejecutivo en algunos casos, nos hace reflexionar y preguntarnos qué habrá ocurrido en el actual proceso legislativo para que textos debatidos por tantos años hayan llegado a un punto casi inaudito.

Si alguien calificara este momento de insólito podríamos estar de acuerdo, y para ello ponemos de ejemplo una sola pieza, el Código Penal, que luego de debatirse durante tantos años, aprobado y a punto de tener vigencia, entonces hay que modificarlo.

Todo esto cuestiona la calidad con que se toman las decisiones, cómo y qué se negocia, cómo se construyen los consensos.

Otra pregunta incómoda, por las dudas al ver el triste final de algunos proyectos y cómo otros son aprobados al vapor: ¿se van a pique los diálogos y los consensos por el influjo de presiones mediáticas y por no contrariar las voces de la muchedumbre?

No se deben confundir los caminos. Cuando el desacuerdo amenaza con generar enfrentamientos y la calle se inquieta, el diálogo es la muralla más idónea contra el conflicto; asimismo, el consenso es el mejor mecanismo para consolidar las bases de la paz social.

No se debe renunciar a tener en cuenta primero el interés supremo del pueblo dominicano, que se respeten las reglas establecidas, y más si están pactadas con antelación, algo de fundamental importancia en escenarios de muchos y diferentes intereses en juego, como al parecer se baten en la actualidad.