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Con música, Punta Cana abraza a Venezuela

Con música, Punta Cana abraza a Venezuela

El domingo 28 de junio, mientras Venezuela aún intentaba medir la dimensión humana de los terremotos ocurridos cuatro días antes, en Punta Cana, una comunidad y una institución decidió responder de la manera que mejor conoce: reuniéndose alrededor de la música y la solidaridad.

El Sistema Punta Cana ofreció un Concierto de Apoyo y en homenaje a las víctimas de los terremotos que sacudieron el país suramericano en los espacios del Parque Tropicana de la Plaza San Juan. La actividad incluyó un punto de acopio para alimentos no perecederos, ropa, medicamentos y artículos de primera necesidad.

Pero el significado de aquella tarde es mucho más profundo que el de un concierto benéfico: el Sistema Punta Cana no se acercó a Venezuela desde una solidaridad abstracta, sino desde una institución cuyo ADN artístico y buena parte de sus integrantes proceden, precisamente, de Venezuela. Un hecho que cambia completamente la lectura completa del homenaje.

Una génesis solidaria

Coro Sinfónico de Punta Cana
Coro Sinfónico de Punta Cana

El Sistema, fundado en Venezuela por José Antonio Abreu en 1975, instaló una idea que transformó la conversación mundial sobre la educación musical: una orquesta y un coro podían ser, además de espacios artísticos, lugares de formación humana. Niños y jóvenes aprendían a tocar juntos, a escuchar, a llegar a tiempo, a asumir responsabilidades y a descubrir que cada parte individual sostiene una arquitectura colectiva.

En aquella visión, la música no era un adorno reservado para conciertos importantes o públicos especializados, sino además una herramienta de ciudadanía y una forma de crear pertenencia. Una manera de decirle a un niño que su presencia importa, que su instrumento tiene un lugar y que su voz modifica el resultado del conjunto.

Esa filosofía viajó por el mundo, encontró distintas adaptaciones y llegó también a Punta Cana. Hoy por hoy, El Sistema Punta Cana cuenta con más de 250 estudiantes activos, una expansión docente, crecimiento instrumental y habilitación sectorial oficial del Ministerio de Educación. En junio pasado, la organización realizó una gira de cuatro conciertos comunitarios que impactó a 1,500 madres y más de 500 niños y jóvenes en la región Este.

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Así, la dimensión simbólica es todavía más rica: El Sistema Punta Cana no solo se inspira en el modelo de José Antonio Abreu, sino que mantiene una relación institucional concreta con Venezuela, de donde surgió su origen pedagógico. Fundamusical Simón Bolívar, la institución venezolana gestora de El Sistema, selló su colaboración estratégica con la Fundación para la Expansión Cultural y Artística de Punta Cana (Funeyca) en 2024 respaldados por la CAF; en 2025 destacó la formación de niños dominicanos en la sede de El Sistema en Caracas en el marco del acuerdo.

Son pequeños datos con los que se entiende en profundidad la motivación de la actividad del pasado domingo. Más que “un concierto por Venezuela” fue, en términos narrativos, una devolución afectiva al país que sembró la pedagogía con la que Punta Cana cuenta hoy.

Del “Aleluya” al merengue

Niños Cantores de Punta Cana
Niños Cantores de Punta Cana

En la actividad participaron los Niños Cantores de Punta Cana, el Coro Sinfónico de Punta Cana y la Orquesta Sinfónica de Punta Cana. Entre las obras, fueron los propios estudiantes quienes condujeron varios momentos de la velada y compartieron mensajes de esperanza, fortaleza y fraternidad dirigidos a Venezuela, a las familias afectadas y a la comunidad venezolana de la región presente en el evento.

Uno de los momentos más conmovedores del programa fue la interpretación del “Aleluya” de El Mesías, de Georg Friedrich Händel que, en el contexto del evento, funcionó como una respuesta emocional más compleja: frente al dolor, la comunidad puede elegir no abandonar la esperanza. Finalmente, la adición del danzón y del merengue llevó la tarde hacia una identidad compartida y un lenguaje caribeño reconocible para todos los presentes. Después del repertorio coral, de la escucha orquestal y del danzón, el final devolvió energía a la comunidad.

El apoyo de ABRSM y Banco Popular a la Fundación que respalda El Sistema Punta Cana también cobra una dimensión distinta cuando se observa una tarde como esta. Apoyar un proyecto de educación musical equivale a sostener una red humana. Significa financiar instrumentos, formación, ensayos, maestros y oportunidades. También significa hacer posible que, cuando ocurre una tragedia, exista una comunidad preparada para responder con sensibilidad y organización.

La música no reconstruye edificios, no sustituye hospitales, brigadas de rescate, medicamentos ni políticas públicas. Su tarea es otra: impedir que el dolor del otro se vuelva paisaje. Venezuela le enseñó al mundo esa lección a través de El Sistema y Punta Cana la devolvió el 28 de junio con voces infantiles, coros, una orquesta afinada, familias reunidas y un abrazo que recordó la frase-lema de El Sistema venezolano: “Tocar y luchar”.