
Cinco reclusos considerados casos sospechosos de ébola escaparon entre el fin de semana y el lunes de dos centros médicos de la ciudad de Bunia, en el este de la República Democrática del Congo, donde permanecían bajo observación y tratamiento tras ser identificados en la prisión central de esa localidad, según informaron fuentes sanitarias y penitenciarias.
Los primeros dos internos abandonaron durante la noche del sábado al domingo el Hospital General de Referencia de Bunia, capital de la provincia de Ituri, zona que concentra la mayor cantidad de casos del actual brote de ébola registrado en el país.
Posteriormente, otros tres pacientes huyeron el lunes de un centro especializado ubicado en Rwampara, a unos diez kilómetros de Bunia.
De acuerdo con informaciones difundidas por Radio Okapi, emisora respaldada por la ONU, los pacientes no se encontraban bajo vigilancia policial debido al riesgo de exposición de los agentes al virus.
La fuga ha generado inquietud entre la población local por la posibilidad de nuevos contagios en la comunidad. Mientras tanto, las autoridades continúan los esfuerzos para localizar a los cinco fugitivos y han fortalecido las medidas preventivas dentro de la prisión central de Bunia con el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja y otras organizaciones humanitarias.
La provincia de Ituri sigue siendo el principal foco de la epidemia declarada oficialmente el pasado 15 de mayo en el este del país africano.
Según el más reciente informe del Gobierno congoleño, se han confirmado 344 casos de ébola y 60 fallecimientos. De ese total, 322 contagios y 46 muertes corresponden a la provincia de Ituri.
El brote también ha alcanzado a Uganda, donde las autoridades han reportado 15 casos confirmados, incluido un fallecido considerado un caso importado desde territorio congoleño.
Ante la evolución de la epidemia, la Organización Mundial de la Salud mantiene la situación bajo la categoría de emergencia de salud pública de importancia internacional.
