
La Gran Mosalla de Teherán se ha convertido desde primeras horas de hoy en el epicentro de una concentración masiva, donde cientos de miles de personas han comenzado a reunirse para rendir homenaje a los restos mortales del líder supremo Alí Jamenei. Jamenei, segundo guía de la Revolución Islámica, falleció a los 86 años el pasado 28 de febrero como consecuencia de un ataque combinado ejecutado por Israel y Estados Unidos.
Las autoridades iraníes prevén una afluencia sin precedentes durante los tres días de procesiones que se llevarán a cabo en la capital, y que continuarán a lo largo de la semana. Tras la procesión del lunes, que podría congregar a más de 20 millones de personas, el cuerpo de Jamenei será trasladado a Qom y posteriormente a Masshad, su ciudad natal, donde será depositado en el santuario del imán Reza.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, destacó el jueves que el país «se prepara para despedir al verdadero servidor del islam y la revolución» e instó a la población a mostrar «unidad nacional» y «lealtad» a la República Islámica con una participación «histórica» en los funerales, que reunirán a millones de personas.
«El martirio del gran líder de Irán ha sumido en un profundo dolor a todo nuestro pueblo, a la nación islámica y a todos los pueblos libres del mundo», declaró el mandatario en un mensaje difundido en redes sociales.
Asimismo, Pezeshkian subrayó que la muerte de Jamenei «no es el final del camino, sino el comienzo de un nuevo capítulo de solidaridad, perseverancia y crecimiento de una nación que siempre avanza hacia el mañana, más unida, más firme y más esperanzada, incluso ante las pruebas más difíciles».
Jamenei, quien lideró Irán desde la muerte de Jomeini en 1989, fue asesinado junto a varios miembros de su familia al inicio de la ofensiva. Tras su fallecimiento, fue reemplazado por su hijo Mojtaba Jamenei, quien resultó herido en el mismo bombardeo y no ha aparecido en público desde entonces.
Fuente: Infobae
