
MONTE BONITO, AZUA — En una noche que comenzó en silencio y terminó en tragedia, una mujer de origen haitiano está siendo investigada por la muerte de su pareja, ocurrida el viernes 26 de septiembre en este apartado distrito municipal de la provincia de Azua.
Lo que parecía una discusión privada escaló hasta convertirse en un caso que ha conmocionado a toda la comunidad. Los dos recién habían llegado al sector —apenas unos días— y nadie conocía sus nombres. Esa invisibilidad, que al principio pasó desapercibida, hoy complica la labor de las autoridades.
No hubo testigos directos. Solo gritos.
Vecinos relataron que escucharon altercados cerca de la medianoche, pero al salir ya encontraron el perímetro acordonado por la Policía Nacional. El hombre yacía sin vida; la mujer, bajo custodia preventiva.
Aunque no se han revelado causas oficiales del deceso, fuentes policiales confirmaron que se descarta, por ahora, la participación de terceros. Todo apunta a un enfrentamiento íntimo, posiblemente desencadenado por una riña doméstica. La autopsia, clave para determinar las circunstancias exactas, se realizará en las próximas horas.

Lo que más inquieta a los residentes no es solo la violencia, sino la fragilidad de la convivencia en zonas donde la migración reciente no va acompañada de redes de apoyo ni integración comunitaria. “Ni siquiera sabíamos que vivían ahí”, admitió un vecino. “Ahora todos miramos con recelo”.
La Policía mantiene el lugar bajo vigilancia y asegura que el caso avanza con celeridad. Mientras tanto, Monte Bonito —un rincón habitualmente tranquilo del sur dominicano— lucha por entender cómo un silencio repentino se convirtió en una escena de crimen.
Y la pregunta que todos se hacen, sin atreverse a formularla en voz alta, sigue flotando en el aire:
¿Cuántas otras parejas viven al margen, sin que nadie note que están al borde del abismo?
