
Las playas del Caribe viven una temporada sin precedentes. La llegada masiva de sargazo a las costas de República Dominicana, Puerto Rico y otros territorios de la región ha alcanzado niveles históricos, generando preocupación entre autoridades, empresarios turísticos y comunidades costeras.
Entre enero y el 30 de junio de 2026, el Atlántico tropical acumuló alrededor de nueve millones de toneladas métricas de sargazo, la cifra más alta registrada para ese período desde que comenzó el monitoreo sistemático del fenómeno. El volumen supera los 8.3 millones de toneladas contabilizados durante el mismo semestre de 2025 y multiplica por más de siete las 1.2 millones de toneladas registradas en 2024, según datos de la Universidad del Sur de Florida (USF).
La magnitud del problema ha llevado a la comunidad científica a buscar respuestas sobre el origen de estas gigantescas floraciones que desde 2011 llegan cada año a las costas del Caribe y el Golfo de México.
El punto de inflexión que cambió el Atlántico
Una investigación internacional publicada recientemente en la revista Nature Communications identificó el posible «punto de inflexión» que permitió el nacimiento del denominado Gran Cinturón Atlántico de Sargazo, una enorme franja de algas que actualmente se extiende desde las costas africanas hasta América.
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El estudio concluye que una combinación de cambios en los vientos, las corrientes oceánicas y la disponibilidad de nutrientes modificó el comportamiento del sargazo hace más de una década.
Los investigadores señalan que durante 2009 y 2010 se registraron dos años consecutivos de una fuerte fase negativa de la Oscilación del Atlántico Norte (NAO), un fenómeno atmosférico que alteró los patrones habituales de circulación en el océano Atlántico.
Como consecuencia, pequeñas concentraciones de sargazo que normalmente permanecían en el Mar de los Sargazos fueron desplazadas hacia el Atlántico tropical.
Una vez allí, las algas encontraron las condiciones ideales para multiplicarse: temperaturas cálidas durante todo el año, abundante radiación solar y un suministro constante de nutrientes provenientes del océano profundo.
«Lo que inicialmente eran pequeños parches terminaron convirtiéndose en una nueva población estable en el Atlántico tropical», explicó Frank Muller-Karger, oceanógrafo biológico de la Universidad del Sur de Florida y uno de los autores del estudio.
No fueron los ríos ni el polvo del Sahara
Durante años, diversas investigaciones plantearon que el crecimiento acelerado del sargazo podía estar relacionado con los aportes de nutrientes provenientes de grandes ríos como el Amazonas y el Orinoco, o incluso con el hierro transportado por el polvo del Sahara.
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Sin embargo, los nuevos modelos desarrollados por los investigadores no encontraron evidencia suficiente para respaldar estas hipótesis.
El estudio concluyó que el principal combustible del sargazo proviene de un proceso natural denominado mezcla vertical, mediante el cual aguas más profundas y ricas en nutrientes ascienden periódicamente hacia la superficie impulsadas por cambios en los vientos y las corrientes marinas.

Ese aporte constante de nutrientes, combinado con las altas temperaturas y la disponibilidad de luz solar, crea el escenario perfecto para la formación de enormes concentraciones de algas que posteriormente son arrastradas hacia las costas caribeñas.
Un desafío para el turismo dominicano
En República Dominicana, donde el turismo representa aproximadamente el 19 % del producto interno bruto, el fenómeno del sargazo ha dejado de ser un problema estacional para convertirse en un desafío estructural.
Hoteles, complejos residenciales y ayuntamientos destinan cada año importantes recursos económicos para retirar las algas de las playas y mantener las condiciones adecuadas para los visitantes.
La situación también afecta a residentes extranjeros que viven frente al mar. Según reportó la agencia EFE, Tim Kaylor, ciudadano estadounidense y propietario de un apartamento en la costa dominicana, aseguró que la comunidad donde reside llega a invertir cerca de 1,400 dólares diarios únicamente en labores de limpieza y retiro del sargazo.
Para muchos expertos, la dimensión del problema requiere una estrategia regional coordinada que involucre a gobiernos, sector privado y comunidad científica.
¿Puede convertirse en una oportunidad?
Aunque actualmente el principal desafío continúa siendo la recolección y disposición de millones de toneladas de sargazo cada año, diversos proyectos científicos exploran alternativas para aprovechar la biomasa generada.
Entre las posibilidades figuran su utilización como fertilizante agrícola, materia prima para biocombustibles, producción de materiales industriales e incluso aplicaciones en la construcción y la cosmética.
No obstante, los especialistas coinciden en que aún falta desarrollar tecnologías y cadenas de valor capaces de absorber el enorme volumen de sargazo que arriba cada temporada a las costas del Caribe.
Mientras tanto, la región continúa enfrentando uno de los mayores retos ambientales y económicos de las últimas décadas, cuya magnitud y persistencia todavía siguen siendo objeto de estudio por parte de la comunidad científica internacional.
